Luis Román

Escritor y Columnista


“Dios Existe en el hombre,
No existe fuera del hombre…”
José Revueltas.

I
Nació el 20 de noviembre de 1914 en Durango, integrante de una familia de artistas: Silvestre – Músico – Fermín – Pintor – Rosaura – Actriz – . Y murió a los 62 años de edad, el 14 de abril de 1976.
Contemporáneo de Efraín Huerta el poeta, y de Octavio Paz, el Nobel de Literatura 1990. Los tres habían nacido en 1914. Justo cuando el mundo estalló en Guerra en Europa. Paz lo admiraba y respetaba, quizás fue al único escritor mexicano del que nunca lanzó una crítica; siempre lo admiró. Octavio Paz dijo de él que era “Uno de los mejores escritores de mi generación y uno de los hombres más puros de México” (Hombres en su Siglo, Ed. Seix Barral, 1976, p. 34). Hasta Pablo Neruda lo enalteció.
De ideas marxistas y agitador, su actividad política lo llevó a terminar en las Islas Marías en 1932, pero al conocer su historia, el General Francisco J. Múgica – Director del Penal – le ayudó para obtener su libertad.
De esta experiencia amarga escribiría su “Los Muros de Agua” (1941), ya antes había escrito “El Quebranto” (1940), pero un ladrón robó la maleta que traía en la estación de autobuses en Guadalajara.
La prosa de revueltas está llena de metáforas, analogías y comparaciones; no es una lectura fácil. Pero el contenido social de sus novelas y cuentos es más que una denuncia. Le ocupa y preocupa describir las pasiones humanas. Su literatura es un acercamiento a la novela rusa.
Se adentró al cine de la época de oro. Escribió guiones que fueron llevados al cine y hoy son películas clásicas “La Diosa Arrodillada” (1942), “La Ilusión Viaja en Tranvía” (1954), “En La Palma de Tu Mano”( 1951), “La Otra”(1946) entre otros.
Como militante del Partido Comunista escribió ensayos “México Una Democracia Bárbara”, “Ensayo Sobre un Proletariado Sin Cabeza”, “México 68: Juventud y Revolución”.
Como novelista “Los Días Terrenales” y “El Luto Humano” son quizás son dos obras más representativas que describen el destino y vida de los comunistas mexicanos de esos tiempos enfrascados en un mar de pasiones. Como cuentista Revueltas está a la altura de Rulfo, Cortázar, o Borges con “Dormir en Tierra” y “Dios en la Tierra”.
Una novela corta donde Revueltas nos mostró su oficio es “El Apando” que retrata la vida de un trío de ladrones y adictos en Lecumberri. Incursionó en el teatro, sin mucha suerte “Nos Esperan en Abril”, “Israel” y otras obras menores.
Revueltas participa en el movimiento estudiantil de 1968 como profesor de Filosofía y Letras, es detenido y encarcelado en Lecumberri. Donde en su juicio, acepta ser el responsable del movimiento. Lo que levanta críticas dentro de los integrantes del Consejo General de Huelga – CGH – como Luis González de Alba.
En 2014 se cumplieron 100 años del nacimiento de José Revueltas y el Estado mexicano lo más que hizo, fue editar una breve antología de sus cuentos. A 50 años de su muerte. Sigue siendo un escritor olvidado, cuando en verdad, está a la altura de cualquiera de los grandes novelistas y cuentistas del siglo XX. Lo mismo que García Márquez, o Vargas Llosa, Borges o Cortázar.
Revueltas no perteneció a ningún grupo literario de entonces. Octavio Paz – su amigo y contemporáneo – lo admiraba y reconocía su talento, pero nunca lo promovió en Europa. Carlos Fuentes lo miraba con recelo, desde que Revueltas al leer “La Región Más Transparente” comentó, ‘Los personajes de Fuentes están acartonados, no son reales’.
Luis Spota y José Revueltas trabajaron en el cine y en guiones. Ambos fueron grandes y excepcionales. Revueltas decía de la novelística de Spota “Le hace falta sufrir, para entender al hombre”.
Ricardo Garibay, al tratarlo en la adaptación de algunos de sus guiones. Lo admiró. Sin embargo, Revueltas le decía al maestro “! Eres frívolo…inmensamente frívolo!”.
Revueltas, es un escritor, un novelista, un cuentista, y un ensayista que tuvo la mala suerte de nacer en un México cerrado, autoritario, y en medio de grupos literarios que no lo aceptaron por ser marxista.
Pero su calidad literaria, su prosa, su estilo, están a la altura de León Tolstoi, Fiódor Dostoievski y Charles Dickens. Y sus razonamientos se equiparan a los de Sartre, Camus, Gramsci, Ortega y Gasset.
Lamentablemente es hoy un escritor olvidado, pero ese silencio no opaca ni daña su calidad literaria y política de un grande de la literatura mexicana. Sólo la UNAM lo reconoció al llamar a una sala de cine “José Revueltas”. El Archivo General de la Nación, el Fondo de Cultura Económica, y hasta el Gobierno de la Ciudad de México y el Estado de Durango le deben aún el reconocimiento que no le han dado a un grande de las letras.

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