Luis Román

“La revolución mexicana no muere,
Le dan vida, la inmoralidad,
Los privilegios, el abuso del poder.
Los ricos le temen, pero es amiga del pueblo
Que arrastra la miseria y la ignorancia…”
Lázaro Cárdenas del Río,
I
El General Lázaro Cárdenas del Río (1895 – 1970) es sin duda alguna en presidente de México que mayor impacto social dio a la revolución mexicana en el siglo XX.
Escribe en sus Apuntes de joven “Una vez leí una biografía de Benito Juárez y me dije ‘Ese Indito es de los nuestros’. Me impresionaron sus frases y sus actos” (Apuntes Tomo I, Ed. UNAM, 1983, p. 34).
Nace en el seno de una familia humilde en Jiquilpan, en el Estado de Michoacán. No fue un niño ni adolescente de grandes calificaciones. La discreción y la obediencia son sus mejores atributos.
No se incorpora a la revolución maderista, sino hasta la muerte del Apóstol de la Democracia, en 1913. Con el Ejército Constitucionalista de Carranza se hace revolucionario. Pronto alcanza grados militares, no por sus batallas y triunfos; sino por ser un hombre que sabe redactar informes. Su ascenso en el Ejército es más burocrático que militar.
Conoce al grupo Sonora, integrado por Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles y Adolfo de la Huerta. Calles le tiene gran estima al “Chamaco” Cárdenas. Su carrera militar es poco brillante.
Leal a Calles, siempre lo reconoció “Sonora tuvo siempre la suerte de que durante la revolución estuviera bajo la tutela del Calles” (Ibíd. 67).
Cárdenas llega a ser Secretario de Guerra, Gobernador del Estado de Michoacán y Líder del joven partido creado el 4 de marzo de 1929, el Partido Nacional Revolucionario – PNR –
II
En 1933 es candidato del PNR a la Presidencia de la República, porque así lo dispuso y ordenó el ‘Caudillo’, el General Calles, quien desde su casa había estado ordenando a los presidentes interinos: Abelardo Rodríguez, Emilio Portes Gil y Pascual Ortiz Rubio, pues a partir de la muerte del General Obregón – Presidente Electo – el poder estaba vacío, y Calles siendo el ‘Hombre fuerte’ dispuso quien gobernaba el País. Este periodo se le conoce como ‘El Maximato’ que abarca de 1928 a 1934.
Cárdenas gana la Presidencia del país con el respaldo del nuevo partido oficial y con el respaldo de Calles. Su triunfo no es nada democrático. Al tomar el poder toma una decisión que deja asomar su ideología “He determinado no vivir en el Castillo de Chapultepec, para que el público pueda visitarlo con toda libertad. El 95% del pueblo de México no lo conoce” (Ibíd. 78).
Durante el Maximato, la gente acuñó una frase que describía la realidad política del país. “Aquí vive el presidente (el Castillo de Chapultepec) pero quien manda vive enfrente” en alusión al General Calles.
Cárdenas no tolera este ninguneo y el 10 de abril de 1936, ordena al recién creado Estado Mayor Presidencial, sacar del país al General Calles, se le envía a California, en USA.
Se crea y establece una regla de oro del nuevo sistema político: En México, en nuevo presidente debe romper con el pasado para ir configurando su estilo personal de gobernar.
Escribe el hombre de Michoacán “En el gobierno una sola fuerza debe sobresalir: la del Presidente de la República, que debe ser el único representante ante los sentimientos democráticos del pueblo y no debe compartir con ningún ex presidente la responsabilidad del cargo, ni ningún ex presidente puede ni debe aspirar a influir en las decisiones del presidente en turno” (Ibíd. 123).
III
Cárdenas admirador de Juárez, sentó las bases del Presidencialismo mexicano. La expropiación petrolera del 18 de marzo de 1938 resulta más un capricho que una necesidad, nacionaliza los ferrocarriles y acelera el reparto agrario. Desde entonces se va configurando ciertas reglas no escritas en la vida pública de México:
I.- La Presidencia de la República se convierte en el eje ordenador de la vida política, social y económica del país. El Presidente se encargara de decir quien será el próximo gobernador y su sucesor, removerá libremente a los legisladores.
II.- El PNR pasa en 1936 a ser el Partido de la Revolución Mexicana –PRM – y está conformado por las centrales obreras – CTM – Confederación de Trabajadores de México, CNC – Confederación Nacional Campesina – CNOP – Confederación Nacional de Organizaciones Populares – y el Ejército mismo.
Cárdenas impone una política clientelar y piramidal, donde la representación política es cada vez menos democrática.
III.- El maestro Jorge Carpizo denomina a estas facultades, “Metaconstitucionales” (El Presidencialismo Mexicano, Ed. Siglo XXI, México, 2016).
Al final de su sexenio, Cárdenas ha ido erosionando su calidad de hombre demócrata. En 1939 se inicia el proceso de selección del candidato a la presidencia por el PNR, los sectores del partido se inclinan hacia el secretario de comunicaciones, el General Francisco J. Múgica, un hombre que desde la adolescencia ha influido en la conformación ideológica de Cárdenas.
Escribe en sus Apuntes “La posible candidatura del General Múgica representaba las tendencias más radicales de la revolución” (Apuntes Tomo II, Ed. UNAM, 1986, p. 234)
Sin embargo, frente al temor de una reacción negativa de los USA, opta por el gris Secretario de Guerra, General Manuel Ávila Camacho.
Múgica no queda a gusto con la decisión, pero la acata. El candidato opositor de Ávila Camacho, es el General Juan Andrew Almazán.
Cárdenas decidió y dio un giro al centro, Manuel Ávila Camacho se convierte en el candidato del PRM – Partido de la Revolución Mexicana – y en ese momento y la historia documenta el primer fraude electoral posrevolucionario. Juan Andrew Almazán – candidato del Partido Revolucionario de Unificación PRUN – pierde la elección frente a todo un aparato de Estado que roba urnas e incluso asesina a opositores (Vid. Gonzalo N. Santos, Memorias, Ed. Grijalbo, 1980).
Las elecciones fueron el 7 de julio de 1940 “Ávila Camacho me preguntó ‘Dígame con toda franqueza y le dije: En la capital perdimos, aunque en rigor las elecciones deberían de anularse. Y él dijo: ‘Yo tengo la impresión de que nos han ganado las elecciones y yo en estas condiciones por vergüenza no voy aceptar el triunfo. Y lloró silenciosamente, yo le dije ‘Miré compadre hay veces que el pato nada y otras que ni agua bebe” (Ibíd., p. 450).
“He asumido toda la responsabilidad que el Congreso de la Unión hizo a favor del General Manuel Ávila Camacho como Presidente de México” (Ibíd. P. 245)
Así con esa fuerza que le daba el presidencialismo actuó el General Cárdenas. Aún los hombres más nobles que han llegado a la Presidencia del país, han recurrido a la imposición y al autoritarismo.