Luis Román

Escritor y Columnista


“El pueblo no concede
El poder de una vez
Y para siempre. Ni a los individuos
Ni a las organizaciones de partido
Hay que consolidar
Y conquistar constantemente
El poder con nuevas formas y sobre los
Resultados del trabajo…”
Alexander Dubcek
I
Existen proyectos políticos que se convierten en decepciones y pesadillas, y otros que inician como utopías y terminan en sueños derrotados. El 21 de agosto de 1968 (año de rebeliones y revoluciones) las tropas del Pacto de Varsovia, encabezadas por el ejército rojo de la URSS, Polonia, Hungría, Bulgaria y la República Democrática de Alemania invadieron a la ex Checoslovaquia, llegando a su capital Praga.
Ese día, el sueño de la llamada “Primavera de Praga” que había nacido el 25 de enero de ese año, con el ascenso al poder Alexander Dubcek, un hombre de 46 años, abogado nacido el 27 de noviembre de 1921. Y que en ese año tenía 46 años. Era un cuadro formado en la URSS, nació y estudio en Moscú, en 1944 había organizado un batallón antinazi que defendió a capa y espada Praga.
Sus padres eran checoslovacos, pero viajaban frecuentemente a la URSS, lugar donde nació el niño Alexander. Siendo un adolescente regreso al país de sus padres. En 1951, logró convertirse en diputado. Para 1955 viajó a Moscú, donde ingreso a la Escuela de Mandos del PCUS – Partido Comunista de la unión Soviética -.
De regreso a Praga y ante la muerte de Stalin (1953) y el ascenso de Nikita Jrushchov (1953 – 1960) se ventila un posible ambiente de apertura y crítica al socialismo europeo.  Al inicio de la década de los 60’s Leonid Brezhnev (1960) se opone a cualquier movimiento de crítica y apertura. Sin embargo, Alexander Dubcek comienza a plantear desde los espacios públicos donde deambula su tesis de “El Socialismo en Libertad o El Socialismo con Rostro Humano”.
Se plantea desterrar la versión del socialismo soviético, duro, burocrático y militar. Es el inicio de su sentencia de muerte.
II
“La Primavera de Praga” al llegar al poder, comienza con una serie de reformas económicas, políticas y sociales. Entre las más radicales, permite la existencia de otros partidos políticos y fomenta su presencia en los espacios públicos.
Alexander Dubcek y La Primavera de Praga permiten la participación, y la crítica de los distintos grupos sociales de Checoslovaquia. El lema y grito de los jóvenes seguidores de La Primavera de Praga es simple y sencillo “Libertad”.
El sueño sólo dura 8 meses, Moscú no desea ni tolera que este joven soñador, aliente ideas de rebelión. Recurre al Pacto de Varsovia, y el pretexto es uno: Occidente desea apoderarse de Checoslovaquia.
La invasión es un ataque relámpago, en horas, los tanques y camiones militares cruzan las fronteras. No hay una resistencia militar, Alexander Dubcek, es sensato, no ordena a su ejército atacar.
El saldo es de 100 muertos, se apresa al líder, y se le traslada de inmediato a Moscú, donde se le procesa y se le recluye en Siberia. El sueño se acabó.
Hasta hoy, mucha información sobre la intervención de la URSS en Praga permanece en secreto.
Hasta 1974 reaparece Alexander Dubcek, enfermo con más años y callado. En 1989, cuando cae el muro de Berlín, los jóvenes y no tan jóvenes lo convierten en un ícono de libertad.
Muere en 1992 a causa de un accidente automovilístico. Hoy esta olvidado, pero algunos recuerdan ese sueño, esa utopía que fue la Primavera de Praga.
La canción de Bob Dylan “La Respuesta Está en el Viento” se convirtió entonces en un himno de la resistencia.
¿Cuántos caminos
Tiene que recorrer
Un hombre
Antes de que lo
Llamen hombre?
¿Cuántos mares
Debe cruzar una
Paloma
¿Antes de dormir en la arena?
¿Cuántas veces debe
Volar una bala antes
¿De que las prohíban?
La respuesta está
En el viento…
Cuántos años puede existir una montaña,
antes de que sea lavada (arrasada) por el mar.
Cuántos años pueden vivir algunos,
antes de que se les permita ser libres.
Cuántas veces puede un hombre girar la cabeza,
y fingir que simplemente no lo ha visto.
La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento.
La respuesta está flotando en el viento.
Cuántas veces debe un hombre levantar la vista,
antes de poder ver el cielo.
Cuántas orejas debe tener un hombre,
antes de poder oír a la gente llorar.
Cuántas muertes serán necesarias,
antes de que él se de cuenta,
de que ha muerto demasiada gente.
La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento.
La respuesta está flotando en el viento.

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