Por. Luis Román

(3º Parte)
“Dentro de tres o cuatro meses
Te vas ir del cargo y ya no te vamos a seguir
Aguantando”
Emilio Azcárraga Milmo a Uruchurtu
I
Con Uruchurtu la obra pública se llevó a cabo de una manera sorprendente. Lo que significó crear empleos y dar contratos a empresas privadas. Pese a las investigaciones y testimonios recabados, no se ha encontrado alguna licitación que beneficiara directamente al regente.
Ordenó adornar con gladiolas el paseo de la reforma, ordenó cubrir a la Diana cazadora. Ante lo cual, los medios de comunicación, lo llamaron “Don Gladiolo”.
En octubre de 1964, se inauguró la 2º sección del bosque de Chapultepec con dos lagos artificiales, 25 fuentes, y una montaña rusa.
Se creó la unidad habitacional San Juan de Aragón, con 9 937 casas. Alrededor un zoológico, un bosque todo ello en 78 hectáreas, así como escuelas, mercados y un hospital.
En dicha unidad se reubicaron a los vecinos de Nonoalco, Santa María la Ribera, Morelos, Merced y Peralvillo.
La ciudad iba dejando ese matiz provinciano. Lo que llama la atención, es que nunca hubo un Plan Urbano que indicara los objetivos y metas de ese crecimiento y daño ecológico.
Para agosto de 1965, una delegación japonesa, realizó un estudio, para crear un tren subterráneo, como las grandes metrópolis del mundo. La compañía Mostruk De California, también presentó su estudio y prometía transportar 90 mil usuarios cada 35 minutos a una velocidad de 144 kilómetros por hora. La obra no tardaría ni ocho meses.
Díaz Ordaz quedó encantado, México sería la capital del mundo con los juegos olímpicos y el mundial de futbol, que se celebraría en 1970.
Uruchurtu se oponía desde un principio a la construcción del metro, y de los juegos olímpicos. De hecho, prohibió que los Beatles dieran una serie de conciertos en el estadio olímpico.
Pensaba que los camiones y taxis eran suficientes. Lo que despertó el comentario de sus intereses en el transporte de camiones.
Esto marco cierto distanciamiento entre el presidente y Uruchurtu, desde entonces ordeno a la Secretaría de la Presidencia vigilar y supervisar el presupuesto del gobierno del Distrito Federal. Era la primera vez, que Uruchurtu tenía que rendir cuentas.
El 29 de mayo de 1966, se inauguró el Estadio azteca, propiedad de Emilio Azcárraga, quien invito a Diaz Ordaz ha inaugurarlo.
Uruchurtu sugirió que el mandatario se transportara en el helicóptero presidencial. Díaz Ordaz cambio de parecer y lo hizo en auto. Salió de los Pinos a las 10.30 de la mañana, el trafico era lento, tardó en llegar una hora 20 minutos. Cuando el presidente entró al estadio fue recibido con una ola de abucheos y silbidos, que lo hizo enojar con Uruchurtu. “Desde ese 29 de mayo, la suerte de Uruchurtu estaba decidida en su contra” ( Ibid.p.251, Tomo II)