Por. Luis Román

(4º Parte y última)
“Uruchurtu es el culpable del crecimiento anárquico de la ciudad.
Fue un hombre cerrado, que no escuchaba a nadie”
Gonzalo Martínez Córbala
I
Uruchurtu ha sido el único político que estuvo en el cargo de jefe del Distrito Federal 14 años. Lo que significó sobrevivir a 3 sexenios.
Primer periodo: 1 de diciembre de 1952 – 30 de noviembre de 1958 (Nombrado por el presidente Adolfo Ruiz Cortines).
Segundo periodo: 1 de diciembre de 1958 – 30 de noviembre de 1964 (Ratificado por el presidente Adolfo López Mateos)
Tercer periodo: 1 de diciembre de 1964 – 14 de septiembre de 1966 (Ratificado por el presidente Gustavo Díaz Ordaz, concluyendo anticipadamente por su renuncia)
Uruchurtu era un hombre leal a los presidentes, pero los retos de la ciudad y los dos compromisos que Díaz Ordaz heredó de su antecesor, lo dejaron fuera de la política: La realización de los XIX juegos Olímpicos y la Copa del Mundo de Fútbol.
Díaz Ordaz tenía en mente construir un tren subterráneo en el distrito federal, lo que, en ese momento, convertiría a la capital del país en el único lugar de américa latina con ese elemento.
Uruchurtu creyó que Díaz Ordaz le tenía la confianza del mundo. No era así. El 12 de septiembre de 1966. Mas de 200 granaderos y equipo de demolición del D.F llegaron a la colonia ajusto, cerca del estadio azteca, y de la planta de asfalto. A destruir 400 casas de colonos que se les acusaba de haberse establecido de manera irregular.
La tarde noche de ese día, el subdirector de policía y tránsito, Raúl Mendiola, actuó bajo las ordenes de Uruchurtu. Ancianos, niños y gente enferma era despojada de sus casas.
La policía no dejo a la prensa dar nota del hecho. Al día siguiente, en la cámara de diputados, se discutió el hecho. Diversos legisladores del PRI acusaron a Uruchurtu de ser un tirano al dejar a 400 familias a la intemperie.
Hubo quien disculpo a Uruchurtu, diciendo que él no giro la orden ni estaba enterado. Lo que resulta imposible. La presencia del subdirector de policía y el tiempo en que se llevo el operativo, no podrían haber sucedido sin que alguien le diera la nota al regente.
Uruchurtu no expreso ni una palabra. Parecía que no había pasado nada. Pasado el mediodía, llegó a las oficinas del D.F y por la tarde “De Ese miércoles 14 de septiembre, acudió a los Pinos. Horas más tarde a través de un comunicado de prensa daba a conocer su renuncia como regente de la ciudad” (Ibid. p. 286, T.II).
Uruchurtu terminaba así con casi 14 años de estar al frente del cargo de la regencia del D.F
Públicamente ningún actor político salió a su defensa. Las fotos de la prensa daban cuenta de las decenas de casas destruidas por la maquinaria de demolición.
La dirección de comunicación social de la regencia publico la carta de renuncia “Tuve el honor de ser designado por usted, desde el 1º de diciembre, jefe del D.F, así como también en los gobiernos de los presidentes Adolfo López Mateos y Adolfo Ruiz Cortines. Le doy mi agradecimiento por la confianza otorgada)” (ibid. 287).
Se terminaba así una era, la red de amigos y alianzas que Uruchurtu había tejido a su alrededor, se deshacía.
II
Uruchurtu acudió a las oficinas del Ayuntamiento, pidió “No hablar con nadie, quiero estar solo”, le dijo a su secretaria particular.
Ayudantes y colaboradores sacaron sus partencias. Por la noche Uruchurtu, abandono el recinto, como cualquier otro desempleado de gobierno.
Uruchurtu se aisló de la política, nadie ni él buscó un cargo de elección popular ni en la administración pública.
El día 15 de septiembre, López Mateos, acudió a su residencia de Barranca del Muerto, y le ofreció su apoyo.
Uruchurtu quedó aislado y emprendió un viaje a los Ángeles. Las reacciones no se hicieron esperar. El diputado Gonzalo Martínez Córbala declaró “Uruchurtu es el culpable del crecimiento anárquico de la ciudad. Fue un hombre cerrado, que no escuchaba a nadie” (Ibid. p. 290).
Lo sustituyo el General Alfonso coronal del Rosal, y con éste se comenzó la construcción del Metro.
Los críticos de Uruchurtu, le encontraron ocho propiedades en el D.F y un acta de matrimonio. Pero nunca se supo quien había sido su esposa.
En 1978, siendo presidente José López Portillo, se rumoró que el PRI lo designaría candidato a gobernador de Sonora, su estado natal. No fue así. Uruchurtu nunca más participo en política, ni escribió sus memorias.
Murió a consecuencia de pulmonía, el 8 de octubre de 1997. La noticia de su muerte casi no se divulgó. Justo en ese año, la ciudadanía del D.F elegiría al primer gobernante a través del voto directo, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas lo fue.
Uruchurtu murió en el olvido a los 91 años de edad, pero la construcción de plazas y jardines, y mercados aún tienen las placas de inauguración.