Luis Román

- (1º Parte)
Te maldigo, mundo.
Maldigo tus alaridos sofocantes.
No estoy hecha para ti mundo
No tienes nada que hacer conmigo mundo…
Joumana Haddad
I
Hay ocasiones que los buenos libros llegan a las manos de uno, de manera imprevista. Como ese relámpago que alumbra una noche monótona, o esa mirada que te encuentras al subir al autobús. Sin buscarlos, llegan. Los abres y comienzas a leer y descubres otro universo, o tal vez aquello que ya habías pensado y que lo escrito en esas páginas te revela que otra persona, de otro país, de otra cultura y de otro idioma piensa lo mismo que tú.
Así cayó a mis manos “Espejos de las Fugaces” (Ed. Vaso Roto, México, 2010) de la poeta libanesa Joumana Hadad. Ella es poeta y periodista en Líbano y en Italia, ha publica libros de poemas. Y este libro hace un recuento de 12 poetas que encontraron en el suicidio un alivio a su vida.
¿Por qué ese titulo de Espejos de las Fugaces? Cita un poema del francés Jean Cocteau “Los Espejos son las puertas por donde la muerte entra y sale”.
¿Qué lleva a una mujer a suicidarse? ¿Y sobre todo, qué orilla a una mujer de letras y pensamientos profundos a buscar la muerte a lo largo de su vida? ¿Depresión? ¿Angustia? ¿Falta de ganas de vivir? ¿Un suicida puede y debe ser juzgado como cobarde? ¿O todo lo contrario, en un acto de libertad plena decide el camino de su vida?
II
La primera poeta con la cual comienza el libro es:
I.- Alfonsina Storni: quien nació en 1892, en Buenos Aires, Argentina. De formación literaria fina y disciplinada. Alfonsina y su vida caben en una historia del romanticismo. Siempre enamorada de amores imposibles, porque eran casados, o por que no le correspondían por su poca gracia física.
Alfonsina, escribió varios libros de poesía, llamó la atención de sus contemporáneos y llegó a ganar fama. En un amanecer a las 6 de la mañana, decide ir a la playa, y frente al mar, se encamina hacia el ocaso, primero sus pies, luego sus rodillas, y más tarde su cuerpo se va enterrando entre los brazos del mar.
No opone resistencia, no sabía nada. Tenía 46 años. Siempre contaba a sus familiares y amigos que su sueño era vivir dentro del mar. Al fin ese sueño se cumplió.
II.- Karin Boye: Poeta sueca, nació en 1900. Se suicidó de una sobredosis de narcóticos; un jueves por la tarde. Tenía 41 años. Sufría de obesidad, pero nunca hizo nada por adelgazar. Prefirió desaparecer.
III.- Ana Cristina César: Poeta brasileña, nació en 1952. Se suicido de un tito en la cabeza con una escopeta, un sábado por la noche. Tenía 31 años. Su madre siempre quiso que fuera cantante. Aquella noche, sólo se oyó en canto de la escopeta.
IV.- Tove Ditlevsen: poeta danesa, nació en 1918, se suicido ingiriendo somníferos, un domingo. Tenía 57 años. Toda su vida padeció de insomnio. Encontró el remedio perfecto para aliviarse definitivamente.
V.- Marina Tsvieieva: Poeta rusa, nació en 1892. Se ahorcó, un domingo por la noche. Tenía 49 años. Los hombres alababan su cuello, ella dejó escrito una nota “Tómenlo”.
VI.- Florbela Espanco: portuguesa, nació en 1894. Se arrojó al tren, tenía 36 años. Le encantaba pasar el tiempo hojeando libros de la biblioteca pública. No leyó Ana Karenina, pero la vivió.