Por. Luis Román

Escritor y Columnista

–        (2º Parte).

 

Mi muerte

No es mi última

Palabra.

Mi vida fue arena

Entre mis manos.

Joumana Hadad

 

I

Joumana Hadad hace más que una biografía de estas mujeres que desesperadas de la vida, hastiadas de todo y de todos, buscaron y encontraron la muerte a su gusto. Por el puro placer de dejar de existir, como si la vida, fuera algo que les fue impuesto.

“Espejos de las Fugaces” (Ed. Vaso Roto, México, 2010) es un libro que debe ser leído no sólo por quien guste de la poesía, sino por aquellos que deseen saber y comprender la incomprensión de la mujer hoy.

La lista fatídica continúa:

7.- Amelia Rosselli: Poeta Italiana, quien nació en 1930. Se electrocutó en su bañera, un domingo al medio día, cuando el sol entraba por las cortinas de su baño. Tenía 66 años. Solía decir, que el relámpago era su amante. Termino por apagarlo y apagar su vida.

8.- Silvia Plath: Poeta norteamericana, nació en 1932. Se intoxicó con gas. Era un lunes, tenía 31 años. Su esposo la engañaba con otra mujer, siempre se lo negó. Cuando murió. El marido admitió la infidelidad.

9.- Danielle Collobert : Poeta Francesa, nació en 1940. Ingirió veneno en un cuarto de hotel. Tenía al morir 38 años.

10.- Ingebarg bachmann: Poeta austriaca, nació en 1926. Se arrojó a un horno de barbacoa una vez encendido, era un día miércoles. Tenía 47 años. Durante toda su vida, le gustaba coleccionar velas de todos tamaños y colores, pasar las horas viéndolas consumirse en la oscuridad. ¿Se miraba a sí misma?

11.- Reetika Vazirani: Poeta Hindú, nació en 1963, se abrió las venas con un cuchillo de cocina un día jueves, tenía 41 años. Antes de suicidarse, pasó a degollar a su pequeño hijo de 2 años.

12.- Nungun Marmara. Poeta turca, nació en 1958, se suicido arrojándose en la terraza de su casa, un día martes. Tenía 29 años. Cuando era pequeña leía historietas de Superman, al crecer creyó en él.

La muerte por suicidio, según Dante y más tarde la iglesia católica, es más que una cobardía y merece condena. Es más, la gente que se suicida, no pasa nunca del purgatorio, porque renegó de un don que Dios nos regalo.

Sin embargo, puede ser la manifestación de un trastorno mental, de un desajuste neurológico. O simplemente de una decisión pensada y analizada.

Borges solía decir que entre los suicidas más celebres del mundo, debería de encontrarse a Jesús mismo. ¿Será? Jesús de antemano, sabía su vida y destina por la cual vino al mundo. Se sacrificó por nosotros, no rehuyó ese destino, ni tampoco presto oídos ni a Pedro que le aconsejo huir, y al final perdonó a Judas por haberlo vendido a los judíos.

Lo cierto es que resulta trágico que un individuo termine suicidándose de esta manera o de aquella.  La vida es dura, a veces duele y deja cicatrices, pero al final es siempre bella.

 

 

 

 

 

 

 

 

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