Luis Román

Parece claro que, desde hace algunos años, en ciertas zonas, la delincuencia no solo ha debilitado ese monopolio, sino que ejerce una fuerza paramilitar ilegítima, controla actividades, extorsiona a personas y empresas, y en el extremo subordina a las instituciones estatales a su poder. La soberanía del Estado es retada.
José Woldenberg
I
Releyendo a José López Portillo, en su obra “Genesis y Teoría General del Estado Moderno” (Ed. IEPES, 1976, México). Coincide con Heller acerca de que la soberanía no es sólo la capacidad de acción que debe tener un Estado para hacer frente a una amenaza del exterior:
I.-La esencia de la soberanía es no dejar sin resolver ningún conflicto de los que pudieren presentarse en el área de su jurisdicción, de acuerdo con las ideas de comunidad y justicia.
2.-El estado como organización requiere de un orden normativo que se llama derecho (ibid. p.680).
Alguien diría que el concepto de soberanía ha ido evolucionando, sin embargo, el fin último de la soberanía, En su acepción moderna, nos dice Nicola Matteucci, la soberanía es “para realizar en una sola instancia el monopolio de la fuerza en un determinado territorio y por sobre una determinada población, y para realizar en el estado la máxima unidad y cohesión política”. Se trata de ejecutar una tarea estratégica: “garantizar la paz”. (Diccionario de Política, Ed. Siglo XXI, México).
El maestro José Woldenberg ha señalado con respecto a la idea que la presidenta tiene sobre la soberanía frente a la política agresiva de Donald Trump “ En nuestro caso, los amagos de Trump tienden a deteriorarla, quisiera convertir a nuestro país en su sirviente; pero si la soberanía también supone ‘el monopolio de la fuerza en un determinado territorio’ para ‘garantizar la paz’, debemos reconocer que en México se encuentran algunos territorios dominados por bandas delincuenciales que han puesto en jaque la soberanía. Y por desgracia esos dos fenómenos parecen retroalimentarse (Woldenberg, Soberanía: Inventando la historia Frente a Trump, En El Universal, 18/ II/ 25)
Woldenberg propone crear una política para recuperar la soberanía interior porque es necesaria para construir un cierto estado de paz y atajar los intentos por deteriorarla desde el exterior. Si la soberanía moderna supone que el Estado tiene el monopolio de la fuerza (en el marco de la ley) parece claro que, desde hace algunos años, en ciertas zonas, la delincuencia no solo ha debilitado ese monopolio, sino que ejerce una fuerza paramilitar ilegítima, controla actividades, extorsiona a personas y empresas, y en el extremo subordina a las instituciones estatales a su poder. La soberanía del Estado es retada.
México también tiene la obligación y la necesidad de recuperar la capacidad soberana del Estado en todo el territorio nacional.
Sin embargo, para que esto se logre, México debe contar con un poder ejecutivo que en verdad actué como un Jefe o Jefa de Estado y se actué en base de la Razón de Estado, y dejarse de una vez por todas de campañas políticas como se convirtió el sexenio de AMLO y su frustrada y derrotada política de seguridad “Abrazos y No Balazos” y dejar desechar esas ideas de “La República Amorosa” que sólo nublaron y opacaron a actuar en pro de la supervivencia del Estado nacional.