📍Ciudad de México | 19 Marzo 2026

En un reconocimiento, la Cámara de Diputados aprobó instituir el 27 de noviembre como el “Día Nacional de las Cocineras y Cocineros Tradicionales”, una iniciativa impulsada por el legislador Emiliano Álvarez que coloca en el centro a quienes han sostenido, desde el anonimato, una de las expresiones más profundas de la identidad mexicana.
La propuesta no sólo busca rendir homenaje, sino articular políticas públicas que preserven las cocinas regionales, impulsen la capacitación y promuevan la inclusión de estos saberes en ámbitos educativos, turísticos y culturales.
A partir de su aprobación, el Ejecutivo Federal, mediante las secretarías de Cultura, Turismo y Educación Pública, desarrollará campañas, programas y actividades destinadas a la preservación, difusión y reconocimiento de la cocina tradicional mexicana.
“La cocina tradicional mexicana es mucho más que una práctica culinaria: es una manifestación viva de nuestra identidad nacional, un patrimonio transmitido de generación en generación que entrelaza historia, cultura, economía, comunidad y memoria”, sostuvo Álvarez.
El legislador subrayó que cada platillo encierra siglos de conocimiento acumulado y definió a las y los cocineros tradicionales como “guardianes del alma gastronómica de México”, por lo que reconocerlos implica un acto de justicia y gratitud.
Pese al valor cultural que representan, reconocido desde 2010 por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, el sector enfrenta precariedad laboral, falta de seguridad social y escaso reconocimiento legal.
“Ellas y ellos son depositarios de conocimientos que dan sentido a nuestra identidad… La labor de las cocineras tradicionales va más allá del ámbito gastronómico: simboliza resistencia, sostenibilidad y cohesión social”, afirmó.
La fecha elegida vincula esta conmemoración con el Día Nacional de la Conservación, subrayando la relación entre biodiversidad y cocina.
El mensaje es claro: sin territorio no hay ingredientes; sin memoria, no hay cultura. Más que un decreto simbólico, la iniciativa abre la puerta a dignificar a quienes, con sus manos, han mantenido viva la historia de México.