Luis Román

Escritor y Columnista


¡Esta vez Siempre! no ha brindado asilo a un periodista aislado, sino al grupo numeroso de escritores y críticos que con su honestidad y su eficiencia hicieron del antiguo suplemento el mejor de su género en el mundo de habla española.
Fernando Benítez
(1961)
I
El pasado 21 de febrero se cumplieron 23 años de la muerte del periodista cultural, Fernando Benítez. Nació el 16 de enero de 1912, es decir vivió 88 años. Su nombre en la primera mitad del siglo XX, significó la creación de suplementos culturales en diversos diarios de circulación nacional.
Benítez era integrante de una familia de abolengo porfirista. Hombre educado en las letras y artes. Fue el impulsor y promotor de toda una generación de jóvenes escritores y artistas que marcarían buena parte de la historia cultural de México: Carlos Fuentes, a quien arropó como un hijo. Carlos Monsiváis, José Emilio Pacheco, Cristina Pacheco, Juan García Ponce, José Luis Cuevas, entre otros.
En 1934 justo en el inicio del gobierno del general Lázaro Cárdenas, comienza su labor periodística en la Revista de Revistas de Excélsior. Entre 1936 y 1947, Benítez fue reportero, editorialista y director del diario El Nacional, el diario oficial del partido en el poder. Allí, entabla relación con autores tan disímbolos como José Revueltas, Mauricio Magdaleno, José Mancisidor, Andrés Henestrosa, Martín Luis Guzmán, Octavio Paz y Alfonso Reyes.
En el periódico Novedades, fundó y dirigió el suplemento dominical México en la Cultura, entre 1949 y 1961. Es ahí donde Benítez se convierte en un manantial de cultura para un público ávido de literatura y artes. Comienza a conformar su grupo de trabajo. Pero también comienza a excluir a otros.
De 1962 a 1970 dirigió La Cultura en México, en la revista Siempre. Es aquí con la familia Pagés Llergo donde el suplemento alcanza su cénit. Carlos Fuentes publica cuentos, reportajes, al igual José Emilio Pacheco, Octavio Paz, Juan García Ponce, a veces Efraín Huerta, José Revueltas. Se incluyen textos de Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez.
Benítez ha dejado atrás la idea de las revistas culturales que hicieron época en la primera mitad del siglo XX. “Los Contemporáneos”, “Barandal”, “Laurel” y otras revistas son inaccesibles por el precio. Benítez se da cuenta que la cultura puede llegar a través del suplemento dominical. Se convierte en ese momento en el gran jefe de la cultura en México.
Escritor o artista que no aparece en La Cultura en México; simplemente no existe. Conforma un grupo y excluye a quienes no ven la cultura como él. Quedan excluidos autores como Ricardo Garibay, José Revueltas, Vicente Leñero, Luis Spota, Tomás Mojarro entre otros.
En 1971 hace un paréntesis y se dedica a escribir. No será sino siete años después, que crea el suplemento Sábado, del diario Unomásuno, entre 1977 y 1983. Es un momento de mayor apertura política. Por las páginas de dicho suplemento pasan Octavio Paz, Enrique Krauze, Héctor Aguilar Camín, Jurgen Habermas, José Woldenberg entre otros.
En 1984 y 1995 coordina el suplemento “La Jornada Semanal”; para entonces han aparecido de nuevos las revistas culturales, “Vuelta” de Octavio Paz, “Nexos” de Héctor Aguilar Camín y “Letras Nuevas” de Enrique Krauze.
Benítez tiene ese gran mérito de haber sido el pionero en el siglo XX de ver en los suplementos culturales, un medio para llegar al gran público.
II
Benítez escribió dos novelas, que se han convertido en clásicos en el Fondo de Cultura Económica – FCE -; “El Rey Viejo” de 1959 y “El Agua Envenenada” de 1961.
La primera narra la huida de Venustiano Carranza de Ciudad de México a la sierra de Tlaxcalontongo, en Puebla. La segunda es un clon de Fuente ovejuna de Lope de Vega, el pueblo que se alza contra los abusos del presidente municipal y cacique del lugar. Benítez no era un escritor de mucha imaginación. Pero tenía un estilo certero y facilidad para escribir.
Escribió diversos ensayos históricos: “La Ruta de Hernán Cortés” de 1950, “La Vida Criolla en el siglo XVI” de 1953, “La Ruta de la Libertad” de 1976, es un recuento de la guerra de independencia. Fue un admirador y crítico de la revolución y escribió la trilogía “Lázaro Cárdenas y la Revolución Mexicana” de 1977 – En tres volúmenes-
En 1965 emprende un viaje a lo largo y ancho de toda la república, para narrar las costumbres y miserias de los olvidados, así en 1968 justo en pleno desarrollo estabilizador publica “Los Indios de México” Ed. ERA – 5 volúmenes – una obra antropológica que es única en su género.
Benítez es un amante de la historia de México, aunque nunca dicta una clase ni de periodismo, ni literatura o de historia no se cohíbe y escribe “Juárez” (1986), “Morelos” (1998) y en su estancia como embajador de México en Santo Domingo “Cristóbal Colón” (1999).
A diferencia de muchos escritores de su época obtuvo los siguientes reconocimientos: El Premio Mazatlán de Literatura en 1969 por “Los Indios de México”, el Premio Nacional de Lingüística y Literatura en 1978 por su obra, En 1982 el Premio Nacional de Antropología por su obra dedicada a los indios de México. Y en 1986 obtiene el Premio Nacional de Periodismo por su divulgación cultural.
Amigo del poder, amigo de presidentes, amigo de Alfonso Reyes, Octavio Paz, Carlos Fuentes entre otros. Benítez escribió una página de la cultura en México. Eso es innegable.
Sin embargo, si de algo se le puede acusar es de su papel de inquisidor para excluir a jóvenes promesas de las letras, que por sus temas o sus ideologías quedaron excluidos de sus suplementos culturales.
Recordar la labor de difusión de Benítez es necesario. Ojalá algún día, se editaran en forma de libro cada uno de los suplementos que dejaron honda huella en México.

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