Luis Román

Escritor y Columnista


(2Parte)


“Dios me concedió un oscuro, ni siquiera cruel, simplemente oscuro. No me concedió una tregua. No era la felicidad, era sólo una tregua. Ahora está mi destino más oscuro que antes”
Martín Santomé
I
A veces no es que estés viejo, es que la gente que te rodea te hace sentir viejo y más si estás a punto de pensionarte. Irte del trabajo, es sinónimo de irte a casa y no hacer nada. Se acabó la parte productiva de tu vida ¿Qué queda? ¡Sentarte a ver cómo los otros viven y disfrutan!
Escribe Martín Santomé en su diario “La vida se me escapa, como si mis venas las hubieran abierto y ya no pudieran detener mi sangre” (Ibíd. pág. 60).
En esta óptica de la depresión de alguien viudo, con tres hijos adultos y con un amor enfrente. Martín lo que más anhela es tener más años de vida. De niño y de joven, el tema del tiempo es secundario, pensamos que “Lo que más sobra es tiempo”; al paso de la vida y de los años, nos damos cuenta que cada día, es uno menos de vida y surge entonces la interrogante ¿Por qué no vivó más? ¿Cuánto más voy a vivir?
“La vida es muchas cosas – trabajo, dinero, suerte, amistad y salud- y cuando pensamos en la vida pensamos en el placer. Cuando se piensa en el placer, se piensa en la vida” (Ibíd. pág. 62)
La mujer es esa manifestación del mundo y de la naturaleza, los hombres jamás nos cansaremos de tenerlas, tratar de entenderlas y de buscar en cada centímetro de su piel, no sólo el oasis del placer, sino el secreto de la vida. Para los hombres, las mujeres son la vida.
“¿Cuántos años me quedan de placer? Cuando tenía 20, 30, o 40 era joven. Ahora a los 50 todavía soy joven. El ‘Todavía’ pronto se acabará” (Ibíd.pág. 62). La vida transcurre, el tiempo se va y no vuelve. La vida es un instante nada eterno, sino efímero. Martín se da cuenta de ello. Y así lo anota.
II
Amar y ser amado por alguien más joven que uno es una dicha, un sortilegio que tendrá su fin. Martín lo sabe y le angustia ¿Qué pasara cuando él tenga 60 años y Laura 35 años? ¿Se seguirán amando? “Nunca como antes había sido tan feliz como en aquellos días, pero algo me decía de que nunca más lo volvería a ser” (Ibíd. pág. 70)
Martín y Laura se han reencontrado en su vida cotidiana, en el trabajo y en la cama. Los grandes momentos de sensualidad no se recrean, simplemente se han vivido. “Hicimos el amor. Todo estuvo bien. No vale la pena escribirlo” (Ibíd. pág. 65).
Lo que pasa entre dos, entre dos se queda, solían decir las viejas abuelas y así es y debe de ser. Sólo quedan las agradables sensaciones “Tengo una memoria táctil de sus caderas” (Ibíd. pág. 74)
La edad, el tiempo es algo que ha angustiado al ser humano. El paso del tiempo “El 13 de septiembre cumplo 50 años” (Ibíd. pág. 80) Escribe Martín. Es 17 de septiembre y Laura no ha acudido al trabajo. Martín sabe donde vive Laura con sus padres. Tienen ellos, una sastrería, aunque ella le ha contado todo a su madre, él siente vergüenza de que los padres lo vean ya con esos años encima, enamorado de Laura. Decide no llamar a su casa, pronto regresara, piensa en silencio.
Pasan los días y la angustia crece en Martín, ¿qué tendrá? El 23 de septiembre, el tío de Laura, llama por teléfono y pide hablar con Martín. La noticia es fatal, Laura ha fallecido de una neumonía, ella siempre padeció de los pulmones. El 12 de septiembre llovió, ella se mojó y desde entonces comenzó el malestar que termino con su vida.
“El 23 de septiembre a las 3 de la tarde murió Laura. Yo tenía más de Avellaneda que ella de mí. Simplemente, había entrado en mí” (Ibíd. pág. 90).
¿Qué hacer? Martín por vergüenza no acude al sepelio, guarda silencio, se encierra en ese departamento que alquilo para vivir horas, instantes, minutos de placer y compañía de Laura, y ahora no está.
Pasa el tiempo, y llega lo que tenía que llegar, “1º de marzo. Comienza mi jubilación, desde hoy hasta el día de mi muerte, el tiempo estará a mis órdenes, después de tanta espera, esto es el ocio ¿Qué haré con él? “(Ibíd. pág. 128)
Martín se encuentra solo, con todo el tiempo del mundo por delante y sin proyectos que realizar. Pareciera que el destino se ha burlado de sus proyectos.
¿Qué fue en realidad la presencia de Laura? “Dios me concedió un oscuro, ni siquiera cruel, simplemente oscuro. No me concedió una tregua. No era la felicidad, era sólo una tregua. Ahora está mi destino más oscuro que antes” (Ibíd.pág. 129).
Laura fue una tregua, el hombre pocas veces es feliz. Pocas veces se realizan sus proyectos y sueños. Ahí está la muerte que pocas veces pensamos en ella. Al terminar de leer el diario, nos queda un sabor amargo. No existen finales felices. Así es la vida.

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