Luis Román

Si a tu anhelo de salvar a la humanidad es serio,
Debes endurecer tu corazón y no reconocer el costo.
Isaiah Berlín.
I
La filosofía española es todavía hoy desconocida. Sabemos un poco de ella, por los escritos de Fernando Savater (Política Para Amador, Ed. Ariel, Madrid, 2000) donde a través de una relación epistolar a un joven anónimo le explica los fundamentos de la ética o la política. Sin embargo, pocos saben, que Savater es un seguidor y discípulo directo de Ciorán, el filósofo del escepticismo contemporáneo. A través de novelas y estudios literarios Javier Marías – Hijo de Julián Marías – es hoy un exponente del pensamiento español actual.
La Filosofía Española ha tenido grandes representantes en el siglo XX, desde Miguel de Unamuno (El Sentido Trágico de la Vida, Ed. Porrúa, 1986) hasta Julián Marías (Teoría de Las Generaciones, Ed. Revista de Occidente, Madrid, 1956) el creador de la teoría de las generaciones. Tesis que sustenta que una primera generación edifica un proyecto, la segunda generación goza de este esfuerzo y la tercera casi siempre echa por la borda todo lo creado. Esta teoría explica lo que pasó con el sistema político mexicano desde 1929 hasta el 2000 y también lo ocurrido en la URSS de 1917 hasta 1994. Y se supone que también se puede aplicar a nivel familiar e individual, ahí se los dejo de tarea.
José Ortega y Gasset (1883 – 1955) es quizás el pensador español más complejo e influyente en varios filósofos. Discípulo de Martín Heidegger aquel que escribió una obra magna del pensamiento a los 27 años de edad “El Ser y El Tiempo” (Ed. FCE, México, 1990)
Lector y amigo de Edmundo Husserl, viaja lo mismo a Berlín, a Londres y a Buenos Aires donde imparte cursos, de este ciclo en Sudamérica tendrá seguidores como Mario Bunge y Gino Germani entre otros, sin dejar de mencionar a Jorge Luis Borges, quien señalaba que las obras de Ortega merecían ser escritas por otro escritor con un estilo más fino.
Ortega tiene un propósito “castellanizar” a la filosofía que sólo ha hablado y ha sido entendida a través del alemán, el francés y el inglés. Para muchos es un atrevimiento, nuestra lengua no lograra nunca de captar todo el universo de la filosofía estamos limitados. Vasconcelos retomará esta idea y manifestará “Yo me considero un subfilosófo porque soy mexicano” (Carballo, Emmanuel. Protagonistas de la Literatura Mexicana, Ed. SEP, México, 1984, p. 45)
Ortega y Gasset tuvo discípulos que llegaron a México y difundieron no sólo sus ideas, sino a la propia filosofía alemana de ese tiempo: José Gaos, profesor que murió dando clases en la vieja casona de Mascarones, profesor de Leopoldo Zea y Adolfo Sánchez Vázquez, Ramón Xirau poeta y filósofo amigo de Octavio Paz. Las ideas del español, hicieron que se problematizara el tema del Ser del Mexicano, así surgió en la Facultad de Filosofía y Letras el llamado Grupo Hiperón encabezado por Leopoldo Zea, Samuel Ramos, Alejandro Rossi y Emilio Uranga.
Hasta nuestros días el tema de nuestro tiempo, es saber cómo es el mexicano. Hoy cuando se dan a conocer los resultados de la Encuesta Nacional de Discriminación (www.inegi.com.mx) confirmamos que aún repudiamos a la gente por su aspecto indígena y por carecer de recursos económicos.
II
En 1941, Ortega Pública un pequeño ensayo ‘Mirabeau o El Político’ (Ed. Espasa, Madrid, 1972) analiza y estudia al legislador francés del siglo XVIII. ¿Qué aporta un filósofo a la Ciencia Política? Veamos si es todavía actual un texto clásico que lo mismo ha prologado Jesús Reyes Heroles o ha sido recomendado por Carlos Salinas, y Fidel Castro.
Para Ortega la Política tiene dos dimensiones: el pensamiento crítico o teórico y la acción.
• El político deber ser ante todo un gran organizador, debe poner orden a su alrededor, de otro modo no se entendería su razón de ser.
Existen en el mundo dos clases de hombres:
• El Magnánimo que es un hombre que tiene una misión creadora: vivir y ser es para él hacer grandes cosas, producir obras de gran calibre.
• El Pusilánime, que carece de misión, vivir es para él simplemente existir, conservarse, andar entre las cosas, ser una sombra más. No tiene proyectos, sólo intereses subjetivos. Busca el placer y evita el dolor.
El pusilánime no comprende que existen otros hombres a los cuales el crear es la vida misma, es su misión, lo ve extraño, ajeno, no lo entiende. Y uno de esos seres magnánimos es el político, pero entendiendo que éste es la acción y no la contemplación.
• O se viene al mundo para hacer política o se viene para hacer definiciones.
• La definición es la idea clara, estricta, sin contradicciones.
• La política en cambio es clara en lo que hace, en lo que logra y es contradictoria cuando se le define.
¿El político construye o destruye?
• El político es el que se anticipa a todo resultado.
• Es un revolucionario y a su vez un contrarrevolucionario.
• No busca romper, sino conservar.
¿El político es un teórico, un pensador?
• El intelectual no siente la necesidad de la actuación, ve a la acción como una perturbación que elude.
• Hay hombres que es preciso no ocupar en nada, y éstos son los intelectuales.
• Esta es su gloria y su superioridad.
• Viven de su propia germinación interna.
Bajo esta óptica ¿El Político y el Teórico que relación guardan?
• Hay dos clases de hombres: los ocupados y los preocupados,
• Es decir, los políticos y los intelectuales.
La política – dice Ortega –es tener una idea clara de lo que debe hacerse desde el Estado.
Ortega señala que la política tiene otras medidas éticas:
• Impulsividad, turbulencia, histrionismo, pobreza de intimidad, dureza de piel son las condiciones orgánicas elementales de un genio político.
III
El político construye y busca conservar, no busca el cambio brusco; eso es tarea del revolucionario. El político, no tiene vida privada, su vida es pública. Por lo tanto, encuentra su afán de vivir en los impulsos,
Pero, el intelectual debe ser crítico, analista, es un ser preocupado por el mundo. Ortega cree que el mundo le estorba al intelectual, un tanto el mito de Demócrito, que se sacó los ojos para que el mundo no lo distrajera de sus pensamientos.
Esta idea de Ortega divorcia al político y al intelectual, uno es desparpajado y el otro reflexivo. Tesis que choca y contrasta con la idea Platónica del “Filósofo Rey” (Platón, La República, Ed. Porrúa, México, 1998. p. 78) que argumentaba que el gobernante debería de ser un sabio tanto desde el punto de vista teórico como en la vida diaria y pública.
Maquiavelo en el renacimiento, sostendrá que, al hombre público, casi siempre el poder lo termina por pervertir. La voluptuosidad y el deseo de poseer son los dos instintos que se despiertan desde la cúpula de la política. De ahí, que en “El Príncipe” (Maquiavelo, Nicolás. El Príncipe, Ed. Porrúa, México, 2005) Sugiere que éste debe ser un hombre que conozca todas las pasiones humanas para lograr frenar las ambiciones de quienes lo rodean. Cree en una combinación de sabiduría libresca y de la vida cotidiana.
Siglos más tarde, Antonio Gramsci propondrá la idea que “El Nuevo Príncipe” (Gramsci, Antonio. Notas Sobre Maquiavelo, Ed. Juan Pablos, México, 1988.) Debe de ser un hombre cultísimo desde el punto de vista libresco; pero también un ser conocedor de la vida mundana.
¿Cómo debe ser el político en México hoy? ¿Tenemos políticos o carecemos de ellos? ¿Tenemos a la vista a un posible político – intelectual como lo plantea Platón, Maquiavelo o Gramsci? ¿O nos rodean dirigentes pusilánimes ¿