Sandino: Historia de una Infamia.

Por. Luis Román

Yo quiero patria libre o morir.

César Augusto Sandino

I
El 21 de febrero se cumplieron 90 años del asesinato del General César Augusto Sandino en Managua. Tenía 41 años, había sido un opositor a la presencia de los Marines en Nicaragua, desde joven nace su espíritu antiimperialista. Vivió en Honduras y en México trabajo en Tamaulipas y Veracruz, admiró a Emiliano Zapata y a la Revolución Mexicana.
En 1926, organiza un movimiento armado contra la presencia militar de USA, con más de 3 mil elementos y refugiándose en la selva de Nueva Segovia. Logra poner en jaque tanto a los marines como a la Guardia Nacional, cuerpo temible del Dictador Anastasio Somoza. Logra que el presidente estadounidense Herbert C. Hoover ordene la retirada de las tropas desplegadas en Nicaragua, lo que, junto con la elección de Franklin D. Roosevelt como presidente de Estados Unidos, movió a Sandino a negociar con el gobierno de nicaragüense la deposición de las armas y el retorno a la vida civil en 1933.
Sandino se convierte en un ícono de la revolución latinoamericana y del antiimperialismo. “En Nicaragua existen tres poderes: Yo, la Guardia Nacional y Somoza”.
El siguiente cuadro reproduce brevemente el último día de la vida del General Sandino.

II
Es 21 de febrero de 1934, es medio día, el sol cae a plomo en Managua. En una reunión en el Campo Marte, el presidente Anastasio Somoza, está bebiendo vino, su figura regordeta, y estorbosa, se impone. Una docena de militares y policías lo escuchan.
Somoza: “! ¡No podemos seguir tolerando al loco ese de Sandino, sino aprovechamos hoy para matarlo…nos costara más trabajo!”
General 1: ¿Pero ¿cómo hacerlo General?
Somoza: “! Hoy lo invité a comer a las tres de la tarde, vendrá con su Estado Mayor. Otros se alojarán en el hotel Santa María. Hay que detenerlo al salir del Palacio Presidencial, lo arrestan, lo llevan a la Prisión del Hormiguero y ahí los fusilan..ni uno vivo!” – Somoza bebe, y trata de encender un cigarro, las manos le tiemblan, el General 1, le enciende el cigarro. Lo mira y dice:
General 1: “! ¡Cálmese mi General! Ese maldito no merece otra cosa que la muerte, Hijoputa..Yo me encargo de que sus órdenes sean cumplidas al pie de la letra!”
Somoza: “! Para que nadie sospeche nada de mí, por la noche asistiré al concierto de Flor López Cárdenas..la cantante peruana!”
General 2: “! ¡No pierde usted el tiempo Señor presidente! ¡Que linda mujer esa Flor!” ¿Otra de sus conquistas? – Todos ríen a carcajadas –

III
Quienes asistieron a la comida que Somoza ofreció a Sandino, cuentan que el presidente, nunca le miró a la cara al Guerrillero, y el tic nervioso de sus manos, le impedían sostener los cigarrillos. Departieron, y bebieron. Sandino, había llegado a Managua dos días antes y se iría a Segovia al día siguiente. La comida terminó cerca de las 7 de la noche. El presidente da por terminada la reunión, argumentando ir al concierto de Flor López Cárdenas. Somoza le obsequió a Sandino un retrato suyo dedicado “Para el General Sandino de su Amigo y Admirador Anastasio Somoza”. Se despiden con un fuerte abrazo. Sandino sube en auto con tres de sus acompañantes, uno de ellos conduce.
El auto emprende su marcha, transita por las calles empedradas de Managua, y toma carretera. La noche ha caído. No han transcurrido 20 o 25 minutos. Al pasar una curva, unas fogatas y carros militares impiden el paso.
El auto se detiene, de inmediato una docena de soldados, lo rodean y apuntan sus rifles, uno de los hombres de Sandino, abre la puerta sale y pregunta:
Hombre: “¿Qué pasa señores? ¡Hagan favor de quitarse! El General Sandino viene en este auto. Sino quieren tener un problema con el presidente Somoza, dejen pasar por favor.
Un oficial de la Guardia Nacional, pistola en mano, se abre paso, empuja al hombre, abre la puerta y ordena.
Oficial: “! ¡César Sandino! ¡Está detenido por órdenes del presidente Somoza! ¡Salgan con las manos en la cabeza!

IV
Sandino y sus tres acompañantes son subidos a un camión militar, que los llevara a la prisión del Hormiguero, en las afueras de Managua. Ahí, de inmediato son llevados al paredón, una docena de soldados con rifles y tres metralletas forman el pelotón de fusilamiento.
Sandino y sus hombres están atados de las manos. El General mira y habla a sus captores.
Sandino: “Oigan, esto es un error, el General Somoza y yo somos amigos, vayan y pregúntenles el porqué de esta orden…Soldado, déjeme ir a orinar por favor”
Los soldados y oficiales, lo ignoran. Uno de sus hombres, se acerca a Sandino y le dice: “! ¡No les pida nada a estos judas General!”
Sandino, viste botas hasta las rodillas, pantalón verde olivo, chaqueta café, camisa blanca y su sombrero de ala ancha. Mira al pelotón, aspira profundamente, cruza sus manos, y reza en voz baja.
Tiene 41 años, es hombre joven, esta a punto de perder la vida. Nunca cayó herido en batalla alguna. Los marines nunca lo pudieron capturar, ni la temible Guardia Nacional. Hoy en esta noche de febrero, esta siendo traicionado por quien se dijo su amigo y compadre. ¿Habrá valido la pena haber luchado contra tantos y morir así?
Un soldado se acerca al pelotón, ordenan que habrá un registro póstumo, ¡Sandino se ofende y grita “! ¡Es un insulto…no somos ladrones!”
¡Un Oficial se acerca al soldado y lo llama “! Tan luego me marche de aquí, voy a disparar mi arma, después de ese primer disparo, ustedes hagan lo propio con los presos. ¿Entendió?!” “! ¡Si señor!” – responde –

El oficial se aleja entre la penumbra, el soldado, se dirige a los presos, y los coloca de espaldas frente al muro. Pasan tres o cuatro minutos, a lo lejos se escucha un disparo. De inmediato salen de las metralletas ráfagas de balas. Sandino, cae muerto, con tres disparos mortales, uno en la sien derecha, otro en la tetilla izquierda y otro en el estomago. Sus hombres caen muertos. El pelotón de soldados, corren a esculcar los bolsillos de los muertos, encuentran dinero, relojes, pañuelos. A Sandino le encuentran un anillo de brillantes que costaba 200 córdobas y el soldado lo venderá en 40, 70 córdobas y el retrato de su madre.
En el Teatro Nacional Anastasio Somoza vitorea y aplaude cada canción que interpreta Flor López Cárdenas. Al término del recital, Somoza sube al escenario, ¡saluda a la cantante y le obsequia un retrato de Sandino “! Mire Flor, le obsequio este cuadro de nuestro héroe, ¡el gran Sandino!”.
V
28 años después, en febrero de 1962, Carlos Fonseca Amador, Tomás Borge y otros jóvenes rebeldes fundaran el Frente Sandinista de Liberación Nacional, como una reacción a dictadura de los Hermanos Somoza – Luis y Anastasio -.
En julio de 1977, un grupo de jóvenes rebeldes entran a Managua. La Revolución Sandinista triunfó, aunque hoy Daniel Humberto Ortega, uno de esos jóvenes, esté en camino de ser un dictador. Sandino no murió. Sus ideales, son vigentes.

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