Luis Román

- (2º Parte).
Le asombró la maestría con la cual
la desnudo pieza por pieza,
como deshojando una cebolla
I
De regreso a casa Magdalena, volvió a la rutina familiar. Su esposo era director del conservatorio, así que nunca faltaban los conciertos y la música clásica en casa. Cayó en una monotonía extrema, tanto que no pudo terminar de leer “La antología de la Literatura Fantástica” de Borges.
No dejaba de pensar en ese acto humillante, de ese hombre que la hizo estremecer hasta el tuétano, pero también la había humillado. Casi siempre la primera vez de un encuentro sexual, no es nada agradable, solo es placentera la emoción de estar desnudo frente al otro y entregarse. El ego se inflama y el cuerpo no cabe de alegría.
Esta vez, había sido inolvidable. Pasó sin sentirlo otro, año y volvió agosto, decidió ir a enflorar la tumba de su madre, de nuevo sola emprendía el viaje. Bajaba del avión, iba al hotel, dejaba su equipaje y de allí al panteón, comprar flores amarillas y regresar al hotel, bañarse y bajar a comer y más tarde al bar.
Un bar en la noche para una mujer sola, es la invitación a la aventura. Volvió a encontrar a un hombre, guapo, de unos 50 años, bien vestido, que, al pasar rumbo al tocador, le alabó su vestido, “Es usted la que viste el vestido”. Un piropo, que la llevó a invitarlo a su mesa. Comenzó la plática, la invitación a bailar, beber y más tarde, insinuarle que subiera a la habitación.
Esta vez no hubo preámbulos. Ya en la habitación, se miraron frente a frente a un lado de la cama que impaciente los esperaba.
“Le asombró la maestría con la cual la desnudo pieza por pieza, como deshojando una cebolla. Fue tan sublime esta entrega que podía comprobar que su cuerpo estaba en realidad donde lo sentía (Ibid. 54)
Como toda aventura, todo termino a la mañana siguiente. Se levantaron, se bañaron y cada uno tomó su rumbo. Ella regreso a casa “nunca se preocupó por saber quien había sido, hasta que tres años después, se enteró por la televisión, que la policía lo buscaba como estafador y proxeneta de viudas y asesino de ellas (Ibid. 61)